El agua cuesta y el desagüe también
El ABC de una adecuada ciudadanía debe pasar por tener una cultura sanitaria en la población que reconozca el cuidado del agua, su buen uso, las ventajas en salud y nutrición que llega a significar gozar del servicio y cómo evitar que se desperdicie para reducir los costos de su tratamiento posterior. Esto también aplica para los servicios de desagüe.
Esa adecuada ciudadanía se logra cuando las personas se ven obligadas a asignarle un valor económico que incentiva a obtener el mejor resultado por lo que le cuesta; pero si el servicio cuesta poco o lo que es peor, cuesta tan poco que ni siquiera conocemos sus tarifas porque el recibo termina siendo parte de los gastos comunes de los edificios, no hay forma de despertar interés por su cuidado.
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