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El poder TIC

Aprovechando las tecnologías de la información y comunicación en los proyectos de inversión social

Publicado: 2014-07-30

Las tecnologías de la información y comunicación (TIC) han impactado innegablemente la forma en la que nos comunicamos. Más aún, cada día crece la demanda por más soluciones que brinden mayores oportunidades de comunicación en menos tiempo y con menor costo. Y aunque el uso de estas nuevas tecnologías se haya vuelto cotidiano, muchas veces no es debidamente aprovechado para generar valor en las relaciones, actividades o espacios en que son utilizadas. Valoramos el uso per se de la tecnología, antes que la comunicación que permite. 

Esto también puede sucedernos en los proyectos de desarrollo que lideramos. En ese sentido, cabe preguntarnos si estamos realizando un uso consciente y deliberado de las TIC, gestionando con creatividad las oportunidades que ofrecen, o si más bien, estamos utilizándolas de forma automática. Si esto es así, ¿cómo generar valor en nuestros proyectos de inversión social a partir de las TIC?

El escenario desde el caso del móvil

Solo para dejar sentado el poder que actualmente tienen las TIC, podemos dar un breve vistazo al uso del móvil en el Perú. A fines del 2013, en nuestro país se reportaron más de 29 millones 953 mil líneas de servicio móvil y solo en Lima y Callao la cifra superó los 10 millones. Según datos del INEI, la telefonía móvil ha pasado de una cobertura del 6.5% de hogares con al menos un celular en el año 2000, a 84,6% en el primer trimestre del 2014.

Esta transformación, aún con las grandes limitaciones de cobertura y acceso, también ha impactado positivamente en las comunidades rurales del país. De hecho, para el primer trimestre de este año, el 67,8% de hogares de áreas rurales del Perú cuenta con algún miembro con telefonía móvil, incrementándose en comparación con el año 2013, donde alcanzó el 63.9%.

En efecto, si bien las cifras proveen información sobre el acceso, son el uso y consumo del móvil los que ofrecen las oportunidades para el desarrollo. Según datos de la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional - AFIN, a nivel nacional, los hogares que cuentan con al menos un celular presentan ingresos 167.9% mayores en relación a los que no lo tienen. En zonas rurales la cifra es menor, pero igual de próspera: aunque el móvil tiene una cobertura de solo el 58.2%, los hogares que lo poseen tienen ingresos 94.7% mayores a los que no.

Refiriéndonos únicamente al móvil, aunque es extensivo a otras tecnologías, éste puede ser aprovechado en todos los sectores e industrias, tal como sucede con su uso cotidiano. Desde la empresa deben generarse estrategias que permitan involucrarlo en la relación con todos nuestros grupos de interés. Entonces, ¿qué aprovechamiento estamos dando, en nuestras intervenciones sociales, al móvil desde su potencial dinamizador de nuevas relaciones comerciales y sociales, y clave para el fortalecimiento del nexo comunitario y familiar?

Incorporemos las TIC a nuestros proyectos de inversión social

La revolución tecnológica que vivimos se basa en dos oportunidades clave: la experiencia de la comunicación individual, no atada a un espacio específico, y la posibilidad del acceso a la información, que a su vez amplía las oportunidades del usuario, al dotarlo de más conocimiento y poder social y económico. Esta realidad es una oportunidad para elevar el nivel educativo, el acceso y consumo de cultura, la inserción en los mercados, la formalización del empleo y la articulación del país.

Las TIC ofrecen una oportunidad que no puede ser desestimada por las empresas. Para todos nuestros grupos de interés, sean población urbana como rural, los proyectos de responsabilidad social deben incorporar un componente tecnológico, que sin alejarse del uso cotidiano de las tecnologías, sea deliberado y genere valor a las acciones emprendidas. Tengamos presente que si para nosotros las nuevas plataformas tecnológicas han significado nuevos aprendizajes, para nuestros grupos de interés, especialmente en las comunidades rurales, representan toda una transformación, al sustituir el transporte, acceder a información, facilitar el acceso a la educación, salud, seguridad, y potenciar sus emprendimientos como nunca antes se había experimentado.

Debemos incorporar a nuestros proyectos el reto de canalizar y ser parte de la transformación tecnológica, pues logramos maximizar el impacto de nuestras intervenciones. Por último, al ser las tecnologías un tema reciente, es importante involucrar, junto al componente tecnológico, herramientas e indicadores que permitan la evaluación del mismo. Esto nos permitirá comunicar asertivamente los resultados y el impacto que alcancemos con nuestra intervención.

Artículo elaborado por RESPONDE, consultora especializada en sostenibilidad y reputación.

Responsable: Cecilia Benavides Castro. Comunicadora para el Desarrollo de la Pontificia Universidad Católica del Perú.


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Responde, consultora en Sostenibilidad y Reputación